La Cuenca del Aconcagua enfrenta múltiples presiones socioambientales asociadas a actividades mineras, industriales y agrícolas. Aunque desde 2021 cuenta con una norma secundaria de calidad ambiental para aguas superficiales, existe escasa información pública sobre los resultados de monitoreo y baja comprensión comunitaria respecto de los impactos reales en el ecosistema.
Diversas organizaciones locales trabajan por la protección ambiental de la cuenca, pero sus esfuerzos suelen estar fragmentados territorialmente. Este proyecto busca adaptar y replicar la experiencia Voluntarios por el Agua —desarrollada previamente en el Cajón del Maipo— para fortalecer la participación comunitaria en el monitoreo del agua y contribuir a una gobernanza socioambiental más informada.